miércoles, 15 de junio de 2011

alivio seGundario

Mis cuerdas vocales se esforzaron
demasiado por darle a mi cabeza un fuerte respiro.
Gritaron en medio de un conjunto de voces, 
que eran las mías y las callaron súbitamente.
¿Era eso lo que necesitaba?
¿Era eso lo que anudaba mi estómago
y lo retorcía con mucha fuerza?
¿Un simple grito?
Necesité un segundo, 
sólo UNO
para responderme.

No,
eso no era.

Si bien es cierto que había
calmado una parte mía que desde
hace tiempo necesitaba gritar, no era
eso por lo que no podía dormir todas las noches,
por lo que tenía pesadillas, 
por lo que tenía miedo a que me amen
y a amar, por lo que no quería ser vista (realmente)
y ver de verdad.
Al menos he tachado una de las infinitas
razones de mi lista, pero aún sigo buscando. 



sábado, 11 de junio de 2011

Ayer





Estábamos muy cerca,

tan cerca que ya no inhalaba oxígeno
y exhalaba dióxido de carbono.
Te inhalaba a ti y te exhalaba a ti.
Por un momento pensé que hoy
por fin sería el día, el día en el
que no tendría miedo, en el que 
podría sacarme la ropa, los pensamientos inútiles
y la placa dental.
Por un segundo sentí algo familiar 
y a la vez algo nuevo,
algo pasado y algo presente.
Pero ni lo familiar ni lo nuevo,
ni lo pasado ni lo presente
fueron suficientes para
calmar mi miedo.
Te di la espalda (una vez más)
y ya era presa de la ansiedad.
Las gotas de agua que caían de 
mis ojos, eran gruesas y pesadas,
y sabían muy mal.
Sin quererlo, caí en lo mismo
así como sin quererlo por un 
momento no lo hice.

¿O tal vez sí quería?




viernes, 3 de junio de 2011

Mandrill



Antes de verlo me sacudí el saco, inconsciente pero mecánicamente 
casi como si limpiara la evidencia de mi ropa.
Ni bien abrí la puerta él estaba ahí, esperándome
como siempre feliz.
Me había olvidado ya de lo que había pasado
horas atrás pero ni bien me acerqué para besarlo, 
comenzó a olerme muy rápidamente, su corazón
se aceleraba junto con su forma de respirarme.
Entonces recordé y, aunque él nunca me lo dijo, 
pude sentir como cada pelo suyo sabía 
que ese olor no era familiar, yo olía a traición.
Pero él no es rencoroso, es más él no sabe
que es el rencor, el odio, la traición, el ego.
Se acercó nuevamente a mí
sin querer nada, solo estar a mi lado y pude 
besarlo por fin. Lo toqué, le dije
cuanto lo quería y me condujo a su cama.
Una vez ahí cerramos los ojos, él
no sé, pero yo sin recordar exactamente ese
sueño en especial, puedo asegurar que
soñé lo de siempre: con él.









jueves, 2 de junio de 2011

De espaldas



Por un momento pensé que era él,
haciendo ritmos de percusión
incesantes, penetrantes, fuertes y repetitivos.
Luego respiré muy profundo una, dos hasta tres veces.
Callé cada parte consciente de mi que podía
hacer cualquier ruido para darme cuenta
que el temblor estaba adentro mío. Era mi corazón.
Movía la cama, la hacía temblar y con ella a mí.
Se me aceleraba la respiración, sin darme yo cuenta.
Le toqué el hombro, me miró, respiré profundo por última vez
para luego pararme e ir al baño.

Caminar me hace bien.