miércoles, 15 de junio de 2011

alivio seGundario

Mis cuerdas vocales se esforzaron
demasiado por darle a mi cabeza un fuerte respiro.
Gritaron en medio de un conjunto de voces, 
que eran las mías y las callaron súbitamente.
¿Era eso lo que necesitaba?
¿Era eso lo que anudaba mi estómago
y lo retorcía con mucha fuerza?
¿Un simple grito?
Necesité un segundo, 
sólo UNO
para responderme.

No,
eso no era.

Si bien es cierto que había
calmado una parte mía que desde
hace tiempo necesitaba gritar, no era
eso por lo que no podía dormir todas las noches,
por lo que tenía pesadillas, 
por lo que tenía miedo a que me amen
y a amar, por lo que no quería ser vista (realmente)
y ver de verdad.
Al menos he tachado una de las infinitas
razones de mi lista, pero aún sigo buscando. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario